Oriunda de Escocia, Fiona lleva cinco años apoyando al equipo Portas con coaching. Aquí nos cuenta cómo llegó a Chile y decidió quedarse.

Fiona Fraser, de nacionalidad escocesa y fonoaudióloga de profesión, llegó a Chile el año 1995 para trabajar en un proyecto social con la Iglesia Anglicana en una población en Temuco. Trabajó siete años en el sur de Chile con niños sordos de contextos vulnerables. “Más o menos el 35% de estos pequeños eran mapuches, todos tenían sordera profunda y aprendí lenguaje de señas antes de hablar bien castellano”, relata. Cuando estaba a punto de tomar el avión de vuelta a su país natal, conoce a quien es hoy su marido, “el amor de mi vida”, declara Fiona. Entonces decidió quedarse en Chile. Lleva 15 años casada y tiene dos hijos de 13 y 10 años.

Se instaló en Santiago y ahí su vida laboral tomó otro rubro, “empecé a trabajar en empresas, tenía una consultora y hacia clases de inglés y fue donde empecé a escuchar y entender todos los problemas de los gerentes y sus equipos y decidí estudiar coaching”, cuenta. Comenzó sus estudios en Newfield Network en Coaching Ontológico y después siguió con Coaching Organizacional para la Sostenibilidad. Desde ese minuto, Fiona comenzó a trabajar con equipos; ahora trabaja en empresas, hace clases en la Universidad de San Sebastián y es voluntaria en la Fundación Portas.

¿Cómo llegaste a Portas?

Cuando estaba estudiando Coaching conocí a la Directora Ejecutiva anterior de la Fundación y ella me invitó a trabajar en Portas para hacer talleres con el equipo, que era pequeño, pero igualmente existían problemas comunicacionales y de gestión. Y aunque la Directora se haya ido de Portas yo seguí acá ya que se generó una relación muy estrecha con todos los colaboradores. Ya llevo cinco años trabajando específicamente con el equipo de Portas, haciendo coaching individual y grupal.

¿Qué es lo que te motiva seguir en Portas?

Yo creo mucho en el coaching porque genera cambios, primero en uno mismo y segundo en los equipos. Y como estoy convencida en la Misión de Portas siento que con el coaching que le hago al equipo se genera un efecto dominó; el equipo al estar funcionando mejor, siendo más eficiente, generando un ambiente comunicacional óptimo hace que su trabajo con los jóvenes becados de Portas sea impecable y virtuoso. Entonces en Portas no solamente estoy apoyando al equipo de colaboradores con el coaching que les doy, sino que llego mucho más allá; a los jóvenes, sus familias y entornos.

¡Gracias Fiona por tu apoyo incondicional!