Se tituló de enfermera de la Universidad Católica en 2019 y actualmente trabaja en el Aeropuerto de Santiago en el combate contra el COVID-19 en nuestro país.  Diariamente chequeos a todos los pasajeros que entran al país (desde que empezó la pandemia sólo chilenos y residentes). “Es un rol educativo y fiscalizador”, señala Marcela, titulada Portas y con quien conversamos en la siguiente entrevista. 

¿Qué significa para ti ser profesional de la salud en esta emergencia sanitaria? 

Es una experiencia muy importante para mí.  En primer lugar, porque es mi primer trabajo desde mi egreso de la universidad. En segundo lugar, porque esta pandemia es nueva para todos y poder aportar en un rol de fiscalización y educación para que las personas tomen las medidas de prevención adecuadas, que estén atentos a los síntomas y que entiendan que es tarea de todos cuidarnos, me llena totalmente.  Pese a que me expongo, que me siento en la línea de fuego, mi sentido de vocación de por qué estudié esta carrera y decidí ser enfermera se reafirma y siento que estoy haciendo un aporte positivo para que podamos salir de la mejor manera de esta emergencia.

 ¿Imaginaste una situación así cuando estudiabas? 

Jamás, sólo en películas de ciencia ficción o en libros, pero no en la vida real. Esta es una situación límite, donde se enfrenta a una enfermedad nueva.  Y ha sido catártico para mí, dado que mi orientación de trabajo siempre fue hacia lo preventivo, a lo educativo. Me imaginé en un Cesfam, pero nunca en un aeropuerto y en una labor tan importante como es ser la barrera sanitaria para evitar que esta enfermedad se propague y cuidemos a las personas y a sus familias. Estoy haciendo lo que me gusta, prevención y educación, pero en un lugar y en un contexto que no imaginé.

¿Se siente miedo? 

Debe ser un pensamiento recurrente en quienes decidimos trabajar en el área de salud y dado que yo me expongo a personas que pueden ser asintomáticas, pero que de todos modos pueden presentar el virus, sí. Pero, la tranquilidad, es que uno toma todas las medidas para evitar contagiarse, con elementos de protección, higiene, entre otros. En lo personal, contagiarme pasa a segundo plano cuando pienso en mi vocación de enfermera. Podría contagiarme en cualquier lugar, sobre todo ahora que el virus está en circulación. Todos podemos contagiarnos, más yo, que lo vivo a diario, pero hay que hacer todo lo posible para evitarlo y por eso tomo las precauciones.

¿Cómo ha enfrentado Chile la pandemia?

Chile está intentando enfrentar la pandemia desde lo reactivo, con las barreras sanitarias, con medidas como el teletrabajo, la restricción de clases y evitando aglomeraciones en determinados lugares. Si bien se ha intentado responder de la mejor manera, debería tener un enfoque más preventivo, sobre todo ahora en invierno, donde circulan muchos más virus que colapsan nuestro sistema de salud. Hay cosas que mejorar y hay cosas que aún se pueden hacer como una cuarentena total, dado que la única forma de proteger a la población es evitando de que las personas salgan…Evitar que la gente se exponga y fortalecer los servicios básicos es clave.

¿Cuál crees que será el mejor aprendizaje para ti?

Lo mejor de esta experiencia es el trabajo en equipo y el compañerismo. Estar rodeado de colegas que no sólo trabajan contigo, sino que te den una palabra de aliento, sin duda levanta el ánimo. A pesar de que somos muchos trabajando y en horas muy extensas, la buena disposición siempre está. Quieres cuidar a tu compañero, porque pese a que no es tu amigo o tu familia, es igual de importante que se mantenga sano, tal como uno quiere que el resto de las personas lo esté. Para mí el trabajo en equipo es vital en estas situaciones límites como lo es esta pandemia mundial.