“Portas trascendió en mi de forma positiva”

Víctor Uribe (25) es Kinesiólogo y miembro de la generación 2008, el primer grupo de jóvenes que entró a Fundación Portas. Hoy está ingresando a su primer trabajo profesional como miembro del programa Más Adultos Mayores Autovalentes en San Bernardo, destinado a mejorar el estado de salud de los habitantes de la comuna.

Realizó sus estudios en el Colegio Cardenal Raúl Silva Hernríquez de Puente Alto, donde egresó con excelencia académica. Víctor siempre fue un estudiante destacado y antes de estudiar kinesiología en la Universidad Metropolitana en Ciencias de la Educación (UMCE) pasó por ingeniería en otra universidad.

¿Qué recuerdas de esa primera experiencia en la Universidad?

Primero no lo guardo como una mala experiencia porque fue una decisión coherente y con sentido en ese momento, al igual que cuando quise dar un giro hacia el área de la salud. De mi paso por la USACH me quedo con dos grandes personas que son mis amigos hasta hoy, por distintas situaciones hemos seguido conectados y el lazo emocional perdura.

¿Cómo enfrentas tu primer trabajo profesional?

Estoy motivado porque es un programa nuevo y hay muchas posibilidades de innovar e investigar. Son sesiones grupales donde la idea es aunar las necesidades de los pacientes, para buscar las mejores soluciones para ellos y generar redes de apoyo en la comuna. Yo no estudié por el reconocimiento social de ser un profesional de la salud, porque para mí un kinesiólogo no es sólo el que logra, por ejemplo, rehabilitar una rodilla, para mi es quien logra comprender que un paciente es un todo, que tiene familia, que tiene problemas y que todo eso afecta, el objetivo a cumplir es que el paciente mejore, en lo posible, todo su estado. Yo hice mi tesis sobre algunos centros de salud de San Bernardo por lo que ya he tenido algunos acercamientos, estoy súper contento porque me titulé en diciembre y ya encontré trabajo.

Su paso por Portas

Fundación Portas acompaña a jóvenes que provienen de contextos de pobreza, para que logren, por un lado, titularse, y por otro construir un proyecto de vida que les haga sentirse conformes con las decisiones que van tomando. Al igual que gran parte de los egresados de Fundación Portas, Víctor profundiza en la importancia que tienen las instancias de desarrollo personal para llegar a ser profesionales integrales luego de los arduos años de estudio.

¿Qué aprendiste en Fundación Portas?

Yo soy de los que cree que el que quiere puede, pero hay muchas cosas que están tapadas por tierra o prejuicios, a mí la fundación me enseñó a ser más tolerante, a entender que trabajar en equipo no necesariamente significa que todos piensen lo mismo, y eso es clave para el paso que estoy dando ahora, que voy a estar trabajando con otros profesionales, que si bien son afines a mi área de trabajo, tienen un enfoque distinto.
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Me siento con capacidad para afrontar y resolver un conflicto, de llevar la batuta para sacar adelante los objetivos que queremos cumplir y eso me lo entrego Portas. Aquí he podido entender que ser líder también es saber a quién delegar cada cosa, es estar atento a los momentos, darse el tiempo para detenerse a ver cómo vamos y seguir. La fundación me ayudo a descubrir los caminos que quería seguir y eso es potente y bonito, es algo que me ha seguido conectando. Agradezco a Portas por enseñarme a abrirme al cambio y a incluir personas, porque a eso voy ahora, a trabajar armando grupo y creando vínculos con los pacientes, ya que el afecto entre ellos que es clave para que puedan mantenerse en el programa.

¿Cuáles son los espacios y aprendizajes que más valoras?

Yo afortunadamente no necesite ayuda académica, pero si mucha ayuda individual y emocional, y en ese sentido quienes me acompañaron durante mis años en la fundación fueron siempre las personas correctas para cada momento. Portas para mí es lugar de afecto, cariño y sobretodo de contención, y eso para una persona con la personalidad que tengo yo es súper importante, porque uno no puede ser pilar toda la vida, y ésta para mí era la instancia donde yo podía de repente caer o sentirme vulnerable sin llegar a sentirme inseguro.

Creo que los cambios que vamos haciendo no tienen que ser sólo para uno mismo, sino que es algo que va más allá. La clave es la trascendencia, dejar huella y marcas en alguien siempre deja una enseñanza y eso es lo que te permite crecer. Portas ha trascendido en mi de manera positiva, porque que hoy sea profesional y esté trabajando no es sólo un logro mío, tengo tanta gente que me alentó o me dio su tirón de orejas en su momento, por eso yo siempre digo que para mí portas fue como un anillo al dedo.

¿Qué puedes decir respecto a tus compañeros?

Me siento muy afortunado de no haber vivido todos estos cambios en solitario. Como te decía, la fundación es un lugar de encuentro dónde uno se identifica porque están todos viviendo procesos similares. Es fuerte como vas cambiando física y psicológicamente, partimos todos como recién salidos de cuarto medio y aquí te vas dando cuenta como el ingeniero se va haciendo más ingeniero y así con todas las carreras, uno ve como cada uno se va perfilando, y eso es bonito, Portas brinda ese espacio de reencontrarte con tus pares.

Como egresado, ¿qué mensaje entregarías a los que siguen en Fundación Portas?

¡Que participen en las actividades! si bien al principio el incentivo para asistir puede ser la beca económica que entregan, ya durante el segundo año entiendes que no sólo te sirve la plata y empiezas a echar de menos esos espacios. Ya al tercer año puedes no entretenerte tanto con algunas tradiciones, pero ¡son tradiciones, las quieres y se respetan! y eso también es por las personas, porque aquí nadie es desconocido, hay familiaridad y compañía constante. Estoy muy agradecido, porque aquí aprendí que haciendo cambios sutiles en la vida puedo seguir creciendo.
Yo ya estoy titulado pero mis objetivos siguen estando acá, y están muy comprometidos con la misión de Portas, que es ayudar a cambiar el país desde el área en que yo puedo, para mi lograr que un paciente se rehabilite, que sienta mejor consigo mismo ya es un logro, con eso quedo conforme, me motiva el sentir que la persona valora lo que estás haciendo, es algo que me deja profundamente agradecido.

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Comunicaciones Fundación Portas

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“Portas trascendió en mi de forma positiva”

Víctor Uribe (25) es Kinesiólogo y miembro de la generación 2008, el primer grupo de jóvenes que entró a Fundación Portas. Hoy está ingresando a su primer trabajo profesional como miembro del programa Más Adultos Mayores Autovalentes en San Bernardo, destinado a mejorar el estado de salud de los habitantes de la comuna.

Realizó sus estudios en el Colegio Cardenal Raúl Silva Hernríquez de Puente Alto, donde egresó con excelencia académica. Víctor siempre fue un estudiante destacado y antes de estudiar kinesiología en la Universidad Metropolitana en Ciencias de la Educación (UMCE) pasó por ingeniería en otra universidad.

¿Qué recuerdas de esa primera experiencia en la Universidad?

Primero no lo guardo como una mala experiencia porque fue una decisión coherente y con sentido en ese momento, al igual que cuando quise dar un giro hacia el área de la salud. De mi paso por la USACH me quedo con dos grandes personas que son mis amigos hasta hoy, por distintas situaciones hemos seguido conectados y el lazo emocional perdura.

¿Cómo enfrentas tu primer trabajo profesional?

Estoy motivado porque es un programa nuevo y hay muchas posibilidades de innovar e investigar. Son sesiones grupales donde la idea es aunar las necesidades de los pacientes, para buscar las mejores soluciones para ellos y generar redes de apoyo en la comuna. Yo no estudié por el reconocimiento social de ser un profesional de la salud, porque para mí un kinesiólogo no es sólo el que logra, por ejemplo, rehabilitar una rodilla, para mi es quien logra comprender que un paciente es un todo, que tiene familia, que tiene problemas y que todo eso afecta, el objetivo a cumplir es que el paciente mejore, en lo posible, todo su estado. Yo hice mi tesis sobre algunos centros de salud de San Bernardo por lo que ya he tenido algunos acercamientos, estoy súper contento porque me titulé en diciembre y ya encontré trabajo.

Su paso por Portas

Fundación Portas acompaña a jóvenes que provienen de contextos de pobreza, para que logren, por un lado, titularse, y por otro construir un proyecto de vida que les haga sentirse conformes con las decisiones que van tomando. Al igual que gran parte de los egresados de Fundación Portas, Víctor profundiza en la importancia que tienen las instancias de desarrollo personal para llegar a ser profesionales integrales luego de los arduos años de estudio.

¿Qué aprendiste en Fundación Portas?

Yo soy de los que cree que el que quiere puede, pero hay muchas cosas que están tapadas por tierra o prejuicios, a mí la fundación me enseñó a ser más tolerante, a entender que trabajar en equipo no necesariamente significa que todos piensen lo mismo, y eso es clave para el paso que estoy dando ahora, que voy a estar trabajando con otros profesionales, que si bien son afines a mi área de trabajo, tienen un enfoque distinto.
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Me siento con capacidad para afrontar y resolver un conflicto, de llevar la batuta para sacar adelante los objetivos que queremos cumplir y eso me lo entrego Portas. Aquí he podido entender que ser líder también es saber a quién delegar cada cosa, es estar atento a los momentos, darse el tiempo para detenerse a ver cómo vamos y seguir. La fundación me ayudo a descubrir los caminos que quería seguir y eso es potente y bonito, es algo que me ha seguido conectando. Agradezco a Portas por enseñarme a abrirme al cambio y a incluir personas, porque a eso voy ahora, a trabajar armando grupo y creando vínculos con los pacientes, ya que el afecto entre ellos que es clave para que puedan mantenerse en el programa.

¿Cuáles son los espacios y aprendizajes que más valoras?

Yo afortunadamente no necesite ayuda académica, pero si mucha ayuda individual y emocional, y en ese sentido quienes me acompañaron durante mis años en la fundación fueron siempre las personas correctas para cada momento. Portas para mí es lugar de afecto, cariño y sobretodo de contención, y eso para una persona con la personalidad que tengo yo es súper importante, porque uno no puede ser pilar toda la vida, y ésta para mí era la instancia donde yo podía de repente caer o sentirme vulnerable sin llegar a sentirme inseguro.

Creo que los cambios que vamos haciendo no tienen que ser sólo para uno mismo, sino que es algo que va más allá. La clave es la trascendencia, dejar huella y marcas en alguien siempre deja una enseñanza y eso es lo que te permite crecer. Portas ha trascendido en mi de manera positiva, porque que hoy sea profesional y esté trabajando no es sólo un logro mío, tengo tanta gente que me alentó o me dio su tirón de orejas en su momento, por eso yo siempre digo que para mí portas fue como un anillo al dedo.

¿Qué puedes decir respecto a tus compañeros?

Me siento muy afortunado de no haber vivido todos estos cambios en solitario. Como te decía, la fundación es un lugar de encuentro dónde uno se identifica porque están todos viviendo procesos similares. Es fuerte como vas cambiando física y psicológicamente, partimos todos como recién salidos de cuarto medio y aquí te vas dando cuenta como el ingeniero se va haciendo más ingeniero y así con todas las carreras, uno ve como cada uno se va perfilando, y eso es bonito, Portas brinda ese espacio de reencontrarte con tus pares.

Como egresado, ¿qué mensaje entregarías a los que siguen en Fundación Portas?

¡Que participen en las actividades! si bien al principio el incentivo para asistir puede ser la beca económica que entregan, ya durante el segundo año entiendes que no sólo te sirve la plata y empiezas a echar de menos esos espacios. Ya al tercer año puedes no entretenerte tanto con algunas tradiciones, pero ¡son tradiciones, las quieres y se respetan! y eso también es por las personas, porque aquí nadie es desconocido, hay familiaridad y compañía constante. Estoy muy agradecido, porque aquí aprendí que haciendo cambios sutiles en la vida puedo seguir creciendo.
Yo ya estoy titulado pero mis objetivos siguen estando acá, y están muy comprometidos con la misión de Portas, que es ayudar a cambiar el país desde el área en que yo puedo, para mi lograr que un paciente se rehabilite, que sienta mejor consigo mismo ya es un logro, con eso quedo conforme, me motiva el sentir que la persona valora lo que estás haciendo, es algo que me deja profundamente agradecido.

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