Cuatro herramientas para el autoconocimiento

Todos los días los seres humanos nos enfrentamos al dilema de mirar el mundo sin ver mucho hacia nuestro interior. Es probable que la sociedad globalizada y comercial nos haga estar más atentos a lo externo, pendiente de los otros y nos da (o nos damos) poco espacio para mirarnos a nosotros mismos.

Sin afán de inventar la pólvora nuevamente, los antiguos sabios (y muchos psicólogos y gurús también), nos dirán que la clave de la felicidad es aprender a mirar nuestro interior y conocernos a nosotros mismos de la manera más profunda posible.  Desde el Oráculo de Delfos en la Grecia antigua hasta los libros de autoayuda tendidos sobre una sábana en el Paseo Ahumada.

Si es tan importante ¿lo  haces? ¿Te conoces a ti mismo/a? ¿Sabes con certeza visceral quien rayos eres?

Si no es así, te dejamos algunas recomendaciones que serán el primer paso para conectarte con la sabiduría interior que cada uno lleva brillando dentro de sí:

meditando

1.- Autoconfianza: Calma, no saltes por la ventana. Es un proceso largo y trabajoso, que se comienza pero que nunca se termina. Así que, respira profundo, comienza a confiar en tus capacidades, apóyate en las personas que más quieres y piensa que, sin importar tu edad, todo lo que venga de aquí en adelante será un camino para crecer y aprender.

2.- Autoconcepto: ¿Quién creo que soy y quien quisiera ser? Pregunta directa a la yugular. No es fácil de responder, así que siéntate a mirar el camino por el que vas y hacia dónde te diriges. Segundo, cuando vayas en la micro, haz un pequeño análisis ¿cuáles son mis fortalezas y cuáles son los aspectos de mí que debería mejorar? Si necesitas ayuda en esto, apoyate y pregunta a las personas que te quieren.

3.- Autoimagen: La premisa es que de tanto maquinar planes diabólicos en nuestras mentes nos olvidamos que tenemos cuerpo y que él es una parte importante de lo que transmitimos. Entonces, procura estar consciente de tu cuerpo y alerta a sus necesidades. Si escuchas a tu cuerpo podrás tener una relación más armónica contigo y con tu entorno.

4.- Autoestima: Me quiero, me creo y me acepto. Es potente pensar que somos únicos en el universo y que no hay nadie (¡Nadie!) igual a otro. Conocernos nos permitirá valorar las sutilezas de nuestro ser: cómo pensamos, qué sentimos, cómo actuamos y cómo nos vemos a nosotros mismos.

Nuestra querida psicóloga, Alejandra Díaz* nos refuerza estas ideas señalando que para “lograr construir un proyecto de vida integral necesariamente implica conocernos, porque desde ese saber, podremos orientar nuestra ruta. Esto conlleva el hacernos conscientes de quiénes somos, hacia donde queremos ir, qué tipo de relaciones queremos tener y que necesitamos potenciar o desarrollar para ello”.

*  Alejandra Díaz, Psicóloga y Coordinadora de Aprendizaje de Fundación Portas.

Comunicaciones Fundación Portas

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Cuatro herramientas para el autoconocimiento

Todos los días los seres humanos nos enfrentamos al dilema de mirar el mundo sin ver mucho hacia nuestro interior. Es probable que la sociedad globalizada y comercial nos haga estar más atentos a lo externo, pendiente de los otros y nos da (o nos damos) poco espacio para mirarnos a nosotros mismos.

Sin afán de inventar la pólvora nuevamente, los antiguos sabios (y muchos psicólogos y gurús también), nos dirán que la clave de la felicidad es aprender a mirar nuestro interior y conocernos a nosotros mismos de la manera más profunda posible.  Desde el Oráculo de Delfos en la Grecia antigua hasta los libros de autoayuda tendidos sobre una sábana en el Paseo Ahumada.

Si es tan importante ¿lo  haces? ¿Te conoces a ti mismo/a? ¿Sabes con certeza visceral quien rayos eres?

Si no es así, te dejamos algunas recomendaciones que serán el primer paso para conectarte con la sabiduría interior que cada uno lleva brillando dentro de sí:

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1.- Autoconfianza: Calma, no saltes por la ventana. Es un proceso largo y trabajoso, que se comienza pero que nunca se termina. Así que, respira profundo, comienza a confiar en tus capacidades, apóyate en las personas que más quieres y piensa que, sin importar tu edad, todo lo que venga de aquí en adelante será un camino para crecer y aprender.

2.- Autoconcepto: ¿Quién creo que soy y quien quisiera ser? Pregunta directa a la yugular. No es fácil de responder, así que siéntate a mirar el camino por el que vas y hacia dónde te diriges. Segundo, cuando vayas en la micro, haz un pequeño análisis ¿cuáles son mis fortalezas y cuáles son los aspectos de mí que debería mejorar? Si necesitas ayuda en esto, apoyate y pregunta a las personas que te quieren.

3.- Autoimagen: La premisa es que de tanto maquinar planes diabólicos en nuestras mentes nos olvidamos que tenemos cuerpo y que él es una parte importante de lo que transmitimos. Entonces, procura estar consciente de tu cuerpo y alerta a sus necesidades. Si escuchas a tu cuerpo podrás tener una relación más armónica contigo y con tu entorno.

4.- Autoestima: Me quiero, me creo y me acepto. Es potente pensar que somos únicos en el universo y que no hay nadie (¡Nadie!) igual a otro. Conocernos nos permitirá valorar las sutilezas de nuestro ser: cómo pensamos, qué sentimos, cómo actuamos y cómo nos vemos a nosotros mismos.

Nuestra querida psicóloga, Alejandra Díaz* nos refuerza estas ideas señalando que para “lograr construir un proyecto de vida integral necesariamente implica conocernos, porque desde ese saber, podremos orientar nuestra ruta. Esto conlleva el hacernos conscientes de quiénes somos, hacia donde queremos ir, qué tipo de relaciones queremos tener y que necesitamos potenciar o desarrollar para ello”.

*  Alejandra Díaz, Psicóloga y Coordinadora de Aprendizaje de Fundación Portas.

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