Elizabeth Zavalla, tiene 26 años y estudia Tecnología en Alimentos en la USACH. Acá comparte con nosotros lo que significó para ella su caminar junto a Portas.

Elizabeth entró a Portas el año 2009 y en su andar se ha topado con algunas dificultades maravillosas en el camino para poder titularse, “para mí ha sido muy difícil terminar mi carrera porque yo entré a estudiar ingeniería ambiental y en el transcurso tuve a Lucas, mi hijo. Ahí mi vida tuvo un vuelco y me fui a estudiar otra carrera, una que pudiera terminar más rápido para ponerme a trabajar lo antes posible”.

¿Qué ha significado Portas para ti?

Portas fue súper importante porque aquí yo recibí la contención, los consejos, una guía, un oído, cuando he tenido problemas, cuando he tenido pena. Entonces han sido muy importantes en mi crecimiento personal, en mi desarrollo. De repente uno tiene muchas cosas que hacer, pero yo trato de hacerme el tiempo porque Portas es un espacio valioso para mí, que a pesar de todas mis responsabilidades trato de no perderlo. Esta es una casa para todos.

A veces la gente duda del cariño de Portas, “¿En verdad será tanto cariño?”, pero cuando uno lo vive desde adentro realmente es así porque acogen a toda la familia. Si bien somos hartos jóvenes, acá todos conocen al Lucas, a mi pareja que es César. Ellos se involucran con uno, son parte de uno. Es bonito lo que se vive acá. Estoy demasiado agradecida de Portas en todo este tiempo.

¿Qué rescatarías cómo lo más fundamental que aprendiste en Portas?

Las herramientas más fundamentales que aprendí fueron las habilidades blandas. Yo lo valoro mucho porque me han abierto un mundo. Yo trabajo en la universidad en el programa PACE y trabajaba en un área vinculada al coaching. Yo digo que en la vida todo se alinea para uno, nada es al azar. Yo en mi futuro me quiero perfeccionar en esa área, tener herramientas del coaching y poder hacer algo. Pero quizás ese bichito en mí no hubiese nacido si no hubiese estado en Portas.

“Los que trabajan en Portas entregan un pedacito de su corazón a uno. Se involucran con uno. No es como que yo vaya al psicólogo y el sociólogo me escuche. Acá es una conversación, es saber mi historia y también ellos se entregan. Lo encuentro súper bonito. Yo estoy muy agradecida de eso.”