Fernando Sánchez: «hoy no existe el temor a hablar en público»

«No me adapté a la universidad», «esta carrera es muy difícil para mí», «no logré conectar con mis compañeros» son parte de las frases que rondan en la cabeza de los que han tomado la decisión de cambiar su carrera o lugar de estudios. Si a lo anterior sumamos carencias afectivas y materiales, muy probablemente ese estudiante no vuelva a ingresar al sistema.

Fernando Sánchez (20) es uno de los miles de jóvenes que vivió el proceso de cambiarse de carrera. “Entré a estudiar licenciatura en matemáticas a la Universidad Católica pero no me fue bien, no me acostumbré al ambiente y me costó mucho relacionarme con el resto. No sabía si sería capaz de ingresar nuevamente a otra carrera, pero en Portas me ayudaron a buscar y postular a otras universidades. Fueron tiempos difíciles donde contar con redes de apoyo es lo que marca la diferencia” comenta el estudiante.

Cada vez son más los jóvenes que provienen de contextos de pobreza que ingresan a estudiar una carrera. Sin embargo hoy en Chile quienes egresan de colegios municipales son los que más desertan de la educación superior.  “Las dudas y temores son mayores en este grupo de jóvenes, más aún si los postulantes son los primeros en sus familias en tener la posibilidad de estudiar, ya que mayoritariamente no tienen referentes que los acompañen en su proceso” Afirma Francisca Egaña del Sol, Psicóloga y Directora Ejecutiva de Fundación Portas, ONG que lleva más de siete años acompañando con éxito a jóvenes de contextos vulnerables que estudian en la Educación Superior.

2011

Elegir qué carrera estudiar  es algo personal, pero que está influenciado por opiniones de familiares, profesores y personas cercanas. Para estos jóvenes no se trata sólo de lidiar con la presión de tomar una buena  decisión, se trata de la posibilidad de cambiar sus realidades. “Es difícil llevar la mochila de ser el primer integrante de la familia que llega a la universidad,  al igual que la responsabilidad de darles esa felicidad a tus padres, todo eso se complica cuando uno piensa en cambiarse, te imaginas la decepción y pena que puedes provocarles” dice el estudiante.

Hoy Fernando cursa el tercer año de Pedagogía en Matemáticas en la UMCE y, a pesar que la complejidad de cambiarse de carrera quedó atrás, durante este tiempo ha tenido que lidiar con diferentes conflictos. “Más allá del tema académico, me di cuenta que muchos de mis problemas tenían que ver con la falta de habilidades sociales, porque cuesta hacerse el tiempo para pensar en estas cosas. En general uno no le dedica mucho tiempo a el desarrollo personal, y menos cuando enfrentas un proceso de exigencia” reflexiona.

Lo ideal es que elegir una carrera no sea un proceso que los jóvenes enfrenten solos “para facilitar este proceso, quién los acompañe debe posibilitar que aprendan a buscar información específica y promover que tengan conversaciones con quienes ya han pasado por esta etapa y que pueden aportar desde su experiencia. Así ellos decidirán informados y derribarán mitos en torno al estudio y a todo lo que rodea la educación superior como financiamiento, tiempos, exigencias, etc.” Comenta la psicóloga.

Por esa razón el Programa Portas contempla  diversas instancias de desarrollo personal para los jóvenes, con el fin de que desarrollen sus potencialidades y sean capaces de construir un proyecto de vida que les haga sentido. Hoy con más de tres años siendo parte de Portas, Fernando es uno de los que pueden visualizar todos sus cambios: “hay prejuicios y etiquetas que uno mismo se pone que te impiden avanzar, yo siempre me encasillé en el rol del  tímido, incluso me costaba mirar a la gente a la cara, entonces pensaba  ¿cómo voy a ser capaz de hacer mis clases cuando me titule? ¿De dónde voy a sacar la personalidad para hablarle de frente a un curso completo? Afortunadamente,  en los distintos talleres y módulos  que he desarrollado en la Fundación he podido potenciar de a poco muchas de esas habilidades. Hoy no existe el temor a hablar en público y siento que cuento con las herramientas que me permitirán ser un profesional integral en el futuro” sentencia.

Comunicaciones Fundación Portas

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Fernando Sánchez: «hoy no existe el temor a hablar en público»

«No me adapté a la universidad», «esta carrera es muy difícil para mí», «no logré conectar con mis compañeros» son parte de las frases que rondan en la cabeza de los que han tomado la decisión de cambiar su carrera o lugar de estudios. Si a lo anterior sumamos carencias afectivas y materiales, muy probablemente ese estudiante no vuelva a ingresar al sistema.

Fernando Sánchez (20) es uno de los miles de jóvenes que vivió el proceso de cambiarse de carrera. “Entré a estudiar licenciatura en matemáticas a la Universidad Católica pero no me fue bien, no me acostumbré al ambiente y me costó mucho relacionarme con el resto. No sabía si sería capaz de ingresar nuevamente a otra carrera, pero en Portas me ayudaron a buscar y postular a otras universidades. Fueron tiempos difíciles donde contar con redes de apoyo es lo que marca la diferencia” comenta el estudiante.

Cada vez son más los jóvenes que provienen de contextos de pobreza que ingresan a estudiar una carrera. Sin embargo hoy en Chile quienes egresan de colegios municipales son los que más desertan de la educación superior.  “Las dudas y temores son mayores en este grupo de jóvenes, más aún si los postulantes son los primeros en sus familias en tener la posibilidad de estudiar, ya que mayoritariamente no tienen referentes que los acompañen en su proceso” Afirma Francisca Egaña del Sol, Psicóloga y Directora Ejecutiva de Fundación Portas, ONG que lleva más de siete años acompañando con éxito a jóvenes de contextos vulnerables que estudian en la Educación Superior.

2011

Elegir qué carrera estudiar  es algo personal, pero que está influenciado por opiniones de familiares, profesores y personas cercanas. Para estos jóvenes no se trata sólo de lidiar con la presión de tomar una buena  decisión, se trata de la posibilidad de cambiar sus realidades. “Es difícil llevar la mochila de ser el primer integrante de la familia que llega a la universidad,  al igual que la responsabilidad de darles esa felicidad a tus padres, todo eso se complica cuando uno piensa en cambiarse, te imaginas la decepción y pena que puedes provocarles” dice el estudiante.

Hoy Fernando cursa el tercer año de Pedagogía en Matemáticas en la UMCE y, a pesar que la complejidad de cambiarse de carrera quedó atrás, durante este tiempo ha tenido que lidiar con diferentes conflictos. “Más allá del tema académico, me di cuenta que muchos de mis problemas tenían que ver con la falta de habilidades sociales, porque cuesta hacerse el tiempo para pensar en estas cosas. En general uno no le dedica mucho tiempo a el desarrollo personal, y menos cuando enfrentas un proceso de exigencia” reflexiona.

Lo ideal es que elegir una carrera no sea un proceso que los jóvenes enfrenten solos “para facilitar este proceso, quién los acompañe debe posibilitar que aprendan a buscar información específica y promover que tengan conversaciones con quienes ya han pasado por esta etapa y que pueden aportar desde su experiencia. Así ellos decidirán informados y derribarán mitos en torno al estudio y a todo lo que rodea la educación superior como financiamiento, tiempos, exigencias, etc.” Comenta la psicóloga.

Por esa razón el Programa Portas contempla  diversas instancias de desarrollo personal para los jóvenes, con el fin de que desarrollen sus potencialidades y sean capaces de construir un proyecto de vida que les haga sentido. Hoy con más de tres años siendo parte de Portas, Fernando es uno de los que pueden visualizar todos sus cambios: “hay prejuicios y etiquetas que uno mismo se pone que te impiden avanzar, yo siempre me encasillé en el rol del  tímido, incluso me costaba mirar a la gente a la cara, entonces pensaba  ¿cómo voy a ser capaz de hacer mis clases cuando me titule? ¿De dónde voy a sacar la personalidad para hablarle de frente a un curso completo? Afortunadamente,  en los distintos talleres y módulos  que he desarrollado en la Fundación he podido potenciar de a poco muchas de esas habilidades. Hoy no existe el temor a hablar en público y siento que cuento con las herramientas que me permitirán ser un profesional integral en el futuro” sentencia.

Comunicaciones Fundación Portas

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