Marcela Sciaccaluga, tiene 29 años y es Jefa de Administración y Finanzas en Portas. Estudió Ingeniería Comercial en la PUC y antes de llegar a la Fundación era Analista de Control Financiero en JP Morgan.

¿Marcela qué te motivó a cambiarte de la empresa privada a una ONG?

En ese minuto me encontraba en una crisis vocacional, sentía que el trabajo que hacia no beneficiaba a una gran mayoría de gente, sino que solamente enriquecía a un grupo muy pequeño de personas. Y dado que Chile es un país muy desigual, sentía que con mi trabajo no estaba aportando a hacer de este lugar uno más justo.

Fue así como Marcela decide dar un giro de 180 grados para darle sentido a su trabajo como ingeniera comercial. Ella buscaba un espacio donde pudiese generar un impacto en la sociedad ya sea en medioambiente, educación, “la oportunidad que saliera iba a tomarla y fue así que me llegó un llamado de Portas, postulé y quedé y ya ha pasado un año y medio desde que empecé este trayecto”, comenta.

Tutora Estrella

Marcela es conocida como la “tutora estrella de Portas”. “El año pasado hice una tutoría de contabilidad, pero este año ha sido el fuerte. Las primeras generaciones de becados son las que están más débiles en ramos de base, que son los de matemáticas y lenguaje”, explica. Marcela, aparte de trabajar en Portas, hace clases particulares de matemáticas y de preparación para la PSU, “entonces, todos los conocimientos de enseñanza media relacionados con números, es donde los chicos Portas tienen un gran desnivel y es ahí que puedo dar mi aporte como voluntaria porque ese es mi expertise, por así decirlo”, cuenta.

¿Qué ha significado para ti ver los excelentes resultados después de tus tutorías?

Me llama mucho la atención el efecto positivo que esto ha tenido en mí, los chiquillos de alguna forma te enseñan mucho más de lo que uno cree que le está enseñando a ellos. Ha sido de mucha ayuda lo que yo he podido aportarles, pero ellos han dejado una marca en mí que no es tanto de conocimientos sino más bien de sentimientos, sentido de vida, te dejan una sensación muy rica de haber aprendido cosas y no contenidos. Ellos te hacen ponerle pausa a tu vida y darte cuenta de lo que tienes, de lo que es importante, de cómo ellos, a pesar de tener que vivir situaciones muy difíciles, están ahí estudiando y saliendo adelante. Y es ahí donde todo tu trabajo cobra sentido, y eso ocurre con el contacto directo con los chiquillos.

¿Qué es lo más lindo que te han dicho?

En el encuentro de voluntarios me pusieron mensajes muy lindos como el de la Nicol Silva: “me salvaste, te diste el tiempo para responder mis dudas fuera del horario de oficina”; a ella le emocionó mucho que le haya dicho: “quiero que te vaya bien”. Y Johanny Ramis me dijo que me iba a hacer una estatua (risas).

¡Gracias Marcela por tu aporte como tutora!