Marcela Urrutia tiene 21 años y va en cuarto año de enfermería en la Universidad Católica. Vive en Estación Central con sus dos padres y es la primera en su familia en ingresar a la Universidad. Este año, se ganó una beca para ir al Boston College por un mes. Acá nos cuenta su experiencia.

¿Marcela cuéntanos cómo te ganaste la Beca?

“La Beca me tomó como sorpresa porque yo nunca leía las noticias sobre intercambios porque es mucha plata y pensaba que para mí sería difícil viajar. Y un día me llamaron de la Escuela, sin previo aviso, y se presentó la Encargada de los Intercambios, explicándome que recibieron una donación que permitiría becar a una cantidad limitada de estudiantes al intercambio que se haría en invierno y yo había sido elegida”, explica. Marcela cuenta que como había ingresado al Programa Talento e Inclusión de la Universidad y además por su alta participación en el Centro de Alumnos, su constante liderazgo demostrado en asuntos estudiantiles, le querían otorgar la Beca como premio. “No hubo proceso previo de postulación y me costó mucho creer lo que estaban diciendo. Cuando les conté la noticia mi familia estaban felices y orgullosos”, comenta.

Para Marcela esto fue una tremenda oportunidad, “me siento muy honrada que la Escuela me haya elegido a mí, pero a la vez siento que me debo exigir para no decaer en los estudios ya que este premio implica una gran responsabilidad, eres como un ejemplo a seguir, y tienes que cumplir. Siento que debo ser muy buena alumna”, declara.

Fue así como partió por un mes al Boston College, donde sería parte de un Programa que junta alumnos de distintos países: Chile, Suiza y EEUU, y analizarían los problemas de salud en la población vulnerable. La beca incluyó el viaje, el seguro, el alojamiento en los dormitorios de la Universidad, ticket de almuerzo y ticket de transporte.

Primera vez tan lejos de casa

“Era primera vez que viajaba tan lejos de Chile, y además tuvimos que hacer una presentación en inglés en torno al sistema de salud chileno pero la experiencia en Boston fue excelente”, expresa Marcela.

El programa consistía en clases teóricas de 9 a 12 del día, después había almuerzo y por la tarde se llevaban a cabo actividades recreativas que eran parte del programa, como, por ejemplo, visitas a museos, tour por la ciudad y parques. Las horas libres eran escasas en la semana, pero los fines de semana se aprovechaban al máximo.

“Yo siento que me enamoré de Boston, quedé maravillada con los hospitales. Y lo que más me impresionó fue ver el trabajo de enfermería allá; en EE.UU. la enfermera es un líder en salud, ella guía el equipo. Su rol es más que ser asistencial y dar medicamentos. Está muy empoderada sobre los diagnósticos y cuidados de enfermería. Allá el médico es un par y desde ahí cambia toda la perspectiva. Me encantaría poder hacer un magister allá”, concluye Marcela.