Nancy Moscoso: “no sería la misma sin Portas”

testimonio2Fundación Portas acompaña a jóvenes universitarios que provienen de contextos de pobreza durante toda su etapa de educación superior, por medio de un programa que les permite potenciar al máximo sus habilidades académicas y sociales. Hoy, tras siete años de trabajo sostenido, existen dos generaciones de titulados que se están insertando en el mundo laboral de manera exitosa.

Entre ellos está Nancy Moscoso, que ingresó a la fundación el año 2008, y acaba de titularse como Enfermera de la Universidad Andrés Bello. Nancy es la primera de su familia en ingresar a la educación superior y, al igual que la mayoría de los estudiantes de la Fundación, para ella el tránsito entre el colegio y la Universidad no fue un camino fácil.

¿De qué manera Portas te apoyó en ese primer proceso?

Para mí fue difícil porque en el colegio siempre me fue bien, además, yo soy de Puente Alto y toda mi vida estudié ahí, casi nunca había salido de mi comuna. Cuando entré a la universidad ni siquiera sabía moverme bien y en todo ese proceso la Fundación siempre estuvo presente. Te ayudan a abrir los ojos de muy buena forma, te acompañan y te entregan herramientas que muchas veces las mismas familias no son capaces de dar. Gracias a la Fundación salí de mi círculo, conocí gente que venía de otros lados, con otros estilos de vida pero que estaban viviendo lo mismo que yo y que también venían con los mismos sueños por cumplir.

¿Cómo se ha materializado ese apoyo durante estos años?

De diferentes maneras. Principalmente apoyándonos en los distintos procesos formativos y sociales. En los acompañamientos, donde te reúnes con alguien del equipo, siempre muestran gran preocupación por nuestros problemas personales, tratan de hablarlo contigo para buscar soluciones en conjunto y además se establecen acuerdos en relación a las cosas que hay que trabajar. Para mí se trata más que de una beca, es una compañía, creas lazos con los demás chiquillos y también con el equipo.  Aquí hemos aprendido muchas cosas, algunos han hecho cursos de manejo y de inglés, además de talleres de habilidades, donde te ayudan a encontrar qué procesos te acomodan más para estudiar, entre muchas otras cosas.

En lo personal, ¿Cómo crees que tu paso por Fundación Portas ha influido en relación a quien eres hoy en día?

Primero me ayudó a tener mayor conciencia de mi misma y a entender que en el camino hay otros procesos más allá de estudiar y llegar a convertirse en un profesional, y eso se ha ido compartiendo. No sería la misma sin Portas. Ellos pescan a este pajarito que viene recién saliendo de la educación media y te dan herramientas para que te desarrolles de diferentes formas, y logres sacarle el jugo a tus habilidades. A mí me ha servido mucho para sacar personalidad, porque yo era muy retraída, te ayudan a tomar decisiones, te van abriendo al mundo. Estoy segura que ha sido parte importante en la formación de cada uno.

¿Que podrías decir sobre las relaciones que se establecen con tus compañeros en Portas?

De un principio fueron buenas porque te das cuenta de que habían  varios que estaban en la misma parada a pesar de ser diferentes, eso es lo rico, la diversidad en los tipos de pensamientos, intereses y experiencias de vida. Yo hice mi tesis sobre el pensamiento que tenían los jóvenes universitarios sobre la medicina alternativa y de hecho acá en la fundación me ayudaron a diseñar el focus group y de hecho los mismos chiquillos de la fundación participaron en mi tesis.

¿Y con el equipo?

Yo ahí me saco el sombrero… Una parte fundamental en este proceso es el equipo. Son varios años y hartas las  instancias que vivimos en conjunto que prácticamente ya existe una relación de amigos. Hay muchas cosas que a veces la familia no entiende; casi todos somos los primeros hijos que van a la universidad, hay muchas cosas que ellos no comprenden sobre tus procesos como estudiante universitario y ese apoyo lo encontré siempre en la fundación, así que yo estoy infinitamente agradecida de cada uno de ellos.

Hoy finalizas tu proceso en la Universidad y también en la fundación, ¿qué le dirías a los jóvenes que viven su primer año en Portas?

Que aprovechen harto esta instancia, este periodo de estar en la fundación. Que disfruten de la amistad entre sus compañeros que de  partida es gente de distintas comunas, que estudian diferentes profesiones y que tienen problemas diferentes y eso te ayuda a tener perspectiva para no echarse a morir y tener mayor conciencia. Que traten de sacar lo mejor de sí, que no se queden callados, que busquen ayuda cuando enfrenten un problema. Que aprovechen esta experiencia que es realmente rica y que se pasa muy rápido, eso es lo peor porque después desligarse es fuerte… Que sepan que acá los van a estar apoyando todo el rato.

Tú eres de la primera generación que ingresó a la fundación en el año 2008. ¿Cómo ves el crecimiento que ha tenido la organización?

En un principio era todo nuevo tanto para el equipo como para el resto de los chiquillos. De cierta manera creo que el programa se ha ido probando con nosotros, algunos de mis compañeros que ya egresaron así también lo sienten. A pesar que algunas personas se han ido, la comunicación sigue ya que se estrecharon lazos fuertes, aquí hay diversidad en cuanto a conocimientos y experiencias de vida. Hemos sido testigos de cómo se han ido agrandando tanto el equipo como el número de chiquillos que ingresan a la Fundación.  Creo que ha sido un proceso de crecimiento para todos en conjunto.

Comunicaciones Fundación Portas

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Nancy Moscoso: “no sería la misma sin Portas”

testimonio2Fundación Portas acompaña a jóvenes universitarios que provienen de contextos de pobreza durante toda su etapa de educación superior, por medio de un programa que les permite potenciar al máximo sus habilidades académicas y sociales. Hoy, tras siete años de trabajo sostenido, existen dos generaciones de titulados que se están insertando en el mundo laboral de manera exitosa.

Entre ellos está Nancy Moscoso, que ingresó a la fundación el año 2008, y acaba de titularse como Enfermera de la Universidad Andrés Bello. Nancy es la primera de su familia en ingresar a la educación superior y, al igual que la mayoría de los estudiantes de la Fundación, para ella el tránsito entre el colegio y la Universidad no fue un camino fácil.

¿De qué manera Portas te apoyó en ese primer proceso?

Para mí fue difícil porque en el colegio siempre me fue bien, además, yo soy de Puente Alto y toda mi vida estudié ahí, casi nunca había salido de mi comuna. Cuando entré a la universidad ni siquiera sabía moverme bien y en todo ese proceso la Fundación siempre estuvo presente. Te ayudan a abrir los ojos de muy buena forma, te acompañan y te entregan herramientas que muchas veces las mismas familias no son capaces de dar. Gracias a la Fundación salí de mi círculo, conocí gente que venía de otros lados, con otros estilos de vida pero que estaban viviendo lo mismo que yo y que también venían con los mismos sueños por cumplir.

¿Cómo se ha materializado ese apoyo durante estos años?

De diferentes maneras. Principalmente apoyándonos en los distintos procesos formativos y sociales. En los acompañamientos, donde te reúnes con alguien del equipo, siempre muestran gran preocupación por nuestros problemas personales, tratan de hablarlo contigo para buscar soluciones en conjunto y además se establecen acuerdos en relación a las cosas que hay que trabajar. Para mí se trata más que de una beca, es una compañía, creas lazos con los demás chiquillos y también con el equipo.  Aquí hemos aprendido muchas cosas, algunos han hecho cursos de manejo y de inglés, además de talleres de habilidades, donde te ayudan a encontrar qué procesos te acomodan más para estudiar, entre muchas otras cosas.

En lo personal, ¿Cómo crees que tu paso por Fundación Portas ha influido en relación a quien eres hoy en día?

Primero me ayudó a tener mayor conciencia de mi misma y a entender que en el camino hay otros procesos más allá de estudiar y llegar a convertirse en un profesional, y eso se ha ido compartiendo. No sería la misma sin Portas. Ellos pescan a este pajarito que viene recién saliendo de la educación media y te dan herramientas para que te desarrolles de diferentes formas, y logres sacarle el jugo a tus habilidades. A mí me ha servido mucho para sacar personalidad, porque yo era muy retraída, te ayudan a tomar decisiones, te van abriendo al mundo. Estoy segura que ha sido parte importante en la formación de cada uno.

¿Que podrías decir sobre las relaciones que se establecen con tus compañeros en Portas?

De un principio fueron buenas porque te das cuenta de que habían  varios que estaban en la misma parada a pesar de ser diferentes, eso es lo rico, la diversidad en los tipos de pensamientos, intereses y experiencias de vida. Yo hice mi tesis sobre el pensamiento que tenían los jóvenes universitarios sobre la medicina alternativa y de hecho acá en la fundación me ayudaron a diseñar el focus group y de hecho los mismos chiquillos de la fundación participaron en mi tesis.

¿Y con el equipo?

Yo ahí me saco el sombrero… Una parte fundamental en este proceso es el equipo. Son varios años y hartas las  instancias que vivimos en conjunto que prácticamente ya existe una relación de amigos. Hay muchas cosas que a veces la familia no entiende; casi todos somos los primeros hijos que van a la universidad, hay muchas cosas que ellos no comprenden sobre tus procesos como estudiante universitario y ese apoyo lo encontré siempre en la fundación, así que yo estoy infinitamente agradecida de cada uno de ellos.

Hoy finalizas tu proceso en la Universidad y también en la fundación, ¿qué le dirías a los jóvenes que viven su primer año en Portas?

Que aprovechen harto esta instancia, este periodo de estar en la fundación. Que disfruten de la amistad entre sus compañeros que de  partida es gente de distintas comunas, que estudian diferentes profesiones y que tienen problemas diferentes y eso te ayuda a tener perspectiva para no echarse a morir y tener mayor conciencia. Que traten de sacar lo mejor de sí, que no se queden callados, que busquen ayuda cuando enfrenten un problema. Que aprovechen esta experiencia que es realmente rica y que se pasa muy rápido, eso es lo peor porque después desligarse es fuerte… Que sepan que acá los van a estar apoyando todo el rato.

Tú eres de la primera generación que ingresó a la fundación en el año 2008. ¿Cómo ves el crecimiento que ha tenido la organización?

En un principio era todo nuevo tanto para el equipo como para el resto de los chiquillos. De cierta manera creo que el programa se ha ido probando con nosotros, algunos de mis compañeros que ya egresaron así también lo sienten. A pesar que algunas personas se han ido, la comunicación sigue ya que se estrecharon lazos fuertes, aquí hay diversidad en cuanto a conocimientos y experiencias de vida. Hemos sido testigos de cómo se han ido agrandando tanto el equipo como el número de chiquillos que ingresan a la Fundación.  Creo que ha sido un proceso de crecimiento para todos en conjunto.

Comunicaciones Fundación Portas

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