Este año en Fundación Portas se organizaron varios talleres de nivelación académica para apoyar a los estudiantes que están ingresando por primera vez a la Educación Superior. A través de estos cursos, se les entrega reforzamiento en ciertos ramos que tienen en sus carreras para que los enfrenten de mejor manera desde el comienzo.

“Muchos de los jóvenes de Portas vienen de colegios técnicos donde no tienen la base para enfrentar cursos universitarios de alta exigencia, por eso, el apoyo desde un comienzo es clave para tener un buen rendimiento durante el semestre”, nos explica Cristina Marambio, Jefa de Intervención y Voluntarios.

Macarena Salazar, que estudia pedagogía en educación diferencial en la Universidad Diego Portales, es la primer profesional de su familia y asistió al taller de redacción y comprensión lectura. Nos contó que le gustó mucho, “ya que me aclararon lo de la norma APA, lo del ensayo; todo lo que me faltó aprender en el colegio acá lo estoy reforzando”, comentó. Macarena además se inscribió en los talleres de matemáticas e inglés para estar preparada para el segundo semestre que es cuando debe tomar esos ramos.

Los talleres de nivelación en Portas son varios: matemáticas, física, química, biología, inglés y redacción y comprensión lectora. Estos cursos no fueron elegidos al azar, sino que los pidieron los mismos jóvenes ya que a través de los años, se ha visto que en estos ramos tienen las mayores dificultades.

Sebastián Peñailillo que estudia Ingeniería Civil en Electricidad en la USACH ha asistido a tres talleres: física, química y matemáticas. “El taller de matemáticas me sirvió justo para un control que tenía y estaba cometiendo errores y me dijeron que fuera paso a paso y se me solucionó todo. En física me ayudaron demasiado porque no entendía nada, lo que no aprendí en clases lo aprendí en el taller y química lo voy a tener el segundo semestre y si ojalá hubiera más talleres voy a venir porque, aparte de buenos, quiero llegar muy preparado ya que no tengo ese ramo desde el colegio”, manifiesta Sebastián.

Cristina cuenta que la experiencia que se ha tenido este año ha sido muy positiva, “los jóvenes se interesan mucho por venir a los talleres ya que comprenden y experimentan la utilidad que éstos les brindan. Además, se dan en un espacio de cercanía y confianza, donde pueden hacer todas las preguntas que quieran”.

Los talleres son facilitados por voluntarios de la Fundación que se manejan muy bien en los contenidos técnicos de cada tema y, en conjunto con el equipo Portas, se preparan tanto las temáticas como la metodología de éstos para que luego el voluntario ponga a disposición de los jóvenes todas sus herramientas para ayudarlos. Álvaro Zerené que está terminando Ingeniería Civil Eléctrica en la Universidad Federico Santa María, ingresó a Portas como becado el año 2010 y hoy es, además, voluntario de uno de los Talleres. “Los talleres tomaron el aspecto obligatorio porque vimos que los chicos empiezan a pedir ayuda cuando se está acabando el semestre y ahí hay que esperar un milagro; y esos milagros no existen en la Universidad”. Álvaro se siente muy identificado con los que recién empezaron su incursión en la Universidad ya que a él también le costó mucho nivelarse en la Educación Superior porque venía de un colegio industrial, “el primer año es clave, yo logré enchufarme y armé mi grupo de estudio. Lograr armar un buen grupo para estudiar es primordial, muchos se armaron grupos de estudios, pero salían a “carretear” y ya no están en la Universidad”, revela.

El equipo de Fundación Portas, que ha trabajado por más de 10 años con jóvenes de contextos vulnerables y que ingresan por primera vez a la Educación Superior, sabe que es fundamental que los estudiantes cuenten con este tipo de apoyo. “Contamos con personas preparadas y que están ahí para ayudar a los estudiantes en sus estudios e incentivarlos a que, con algo de ayuda, pueden sacar adelante todos los ramos del semestre”, concluye Cristina.