Catalina Chaigneau es profesora de Historia y mamá de cuatro hijos y socia de Portas. “Siempre me fascinó la historia, desde que estaba en el colegio y me encanta hacer clases. Creo que el contacto con la juventud y los niños te revitaliza y te mantiene muy activa y al tanto de lo que va pasando. También el hecho de hacer clases para mí es un incentivo para aprender y buscar nuevas formas de motivar el gusto y el cariño por las humanidades”.

¿Qué te motivó para ser socia de Portas?

Creo que mi trabajo me ha sensibilizado mucho con la importancia que tiene la educación tanto técnica como universitaria. Yo fui muy afortunada por todas las oportunidades que la vida me dio y por eso me gustaría que todos pudieran experimentar ese gozo interior de superación y de realización personal que significa hacer lo que a uno le apasiona.

Es por esto que me llamó mucho la atención que Fundación Portas apoyase a los jóvenes para mantenerse en sus estudios y no desertaran porque siento que muchas veces el enfoque que se le entrega a los estudiantes que van a entrar por primera vez a la Educación Superior es cómo ingresar y no se les explica que, una vez adentro, deben perseverar en lo que eligieron como carrera. Y yo sé que para muchos jóvenes lograrlo es un camino difícil.

Además, trabajé y conocí a Rodrigo Tupper y sé que es una persona muy dedicada y que hace esta tarea con convicción, así es que feliz de poder aportar, aunque sea medio grano de arena a este proyecto.