Bastante se ha dicho sobre la gratuidad y la posibilidad que significa acceder a la Educación Superior, sobre todo para los estudiantes que provienen de hogares y contextos de vulnerabilidad. En los últimos 25 años, ha aumentado significativamente el acceso de estos jóvenes y la reforma educacional podría posibilitar aún más este ingreso. Aún así, según cifras del Consejo Nacional de Educación (2010) más del 50% de quienes se matriculan en la universidad o en centros de formación técnica (CFT) no completan el programa al que ingresaron, mientras que en el caso de los institutos profesionales (IP) la cifra alcanza el 60%.

chicas (1)Las variables que inciden en la deserción académica son variadas y se relacionan principalmente con el nivel socioeconómico de los estudiantes y con el grado de preparación académica al momento de ingresar a la educación superior. Estudiar una carrera profesional supone el desarrollo de ciertas herramientas, habilidades y actitudes personales, además de hábitos y técnicas de estudio que sean útiles para cada uno y que permitan enfrentar este proceso de buena manera.

María José Juárez, Directora de Programa de Fundación Portas ONG que apoya a jóvenes de contextos vulnerables que estudian en universidades e institutos, afirma que la perseverancia es central durante todo el proceso: “Para que un joven se mantenga en la educación superior, es clave que aprenda a ser sistemático y a no dejarse abatir aunque los resultados sean negativos o no cumplan sus expectativas” asegura.

Un eje clave a considerar en el desarrollo de los jóvenes es la actitud. Según la psicóloga: “se refiere a cómo enfrentan la vida y sus estudios y se relaciona con la proactividad, el empoderamiento y la iniciativa con que enfrentan el ámbito académico, afectivo y relacional”.

Para alcanzar los puntos anteriores, es fundamental que los estudiantes realicen un proceso de autoconocimiento, donde visualicen sus principales fortalezas y aspectos a trabajar en lo personal y académico. “Esto les permitirá hacerse un mapa de cuáles son las principales habilidades blandas que deben desarrollar para cumplir sus metas” comenta María José.

IMG_5256La mayoría de los becados de Fundación Portas son jóvenes provienen de colegios dónde no más del 20% estudia en la educación superior, por ello han detectado que es necesario desarrollar estrategias y técnicas de estudios que les permitan enfrentar de mejor manera el proceso de exigencia: “Es fundamental distinguir si el método más adecuado requiere estrategias de trabajo grupal o bien métodos individuales; si va en la línea de la memorización, realización de mapas conceptuales, resúmenes, etc. Este punto implica que el joven sea capaz de discernir, además del método que más le acomoda, la diferenciación de estrategias de estudio para los diferentes ramos de su malla”puntualiza.

Más allá de la desnivelación académica con la que  muchos de estos estudiantes deben lidiar al momento de enfrentar sus primeros ramos, para que la retención en la educación superior sea posible, es fundamental que los jóvenes tengan una actitud proactiva, que los transforme en protagonistas de sus procesos de aprendizaje y en general de sus vidas. Esto implica que aprendan a vehiculizar y solucionar sus problemas, para lo que necesitan conocerse a sí mismos y potenciar sus principales habilidades. “En lo concreto, ser responsables, autoexigentes, perseverantes y organizados en sus metas de corto, mediano y largo plazo, posibilitará un camino exitoso por la educación superior” afirma la Directora de Programa de Fundación Portas.

 

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