“Para mi Portas fue un peldaño gigante en la dirección adecuada”
Valeria Yazigi es una de las voluntarias que lleva más tiempo dentro de Fundación Portas, organización que acompaña a jóvenes de contextos vulnerables desde que ingresan a la educación superior, hasta que se titulan y encuentran su primer trabajo profesional, principalmente apoyando a los jóvenes haciendo clases y nivelaciones de inglés. Madre de tres hijos, Valeria se refiere a sí misma como una Ingeniero Comercial renegado ya que hoy dedica gran parte de su tiempo a realizar actividades ligadas a la educación.
¿Cómo llegaste a Fundación Portas?
Empecé a venir hace 6 o 7 años, cuando me contaron de qué se trata la fundación y me enamore de su misión. Mi idea era ayudar desde mi disciplina en alguna iniciativa social, ya que creo que de todos los aportes que uno puede hacer, uno de los que produce más transformaciones sociales a largo plazo es por medio de la educación. Fui entonces a conocer Fundación Portas y en eso apareció alguien que justo necesitaba nivelar inglés y yo me ofrecí inmediatamente a hacer esas clases.
Decidí orientarme más a eso pensando en los chiquillos de acá, porque éstos chicos son muy especiales, cada uno de ellos ha hecho un esfuerzo demasiado grande para estar ahí, estudiando en la educación superior y pensar que todo ese esfuerzo, de años, puede desaparecer por diferentes motivos es muy fuerte (…) pensar que ese chico trabajó durante quizás cuántos años para llegar hasta acá y que en uno o dos años ya esté afuera, ¡es muy poco probable que alguien que ha vivido eso vuelva a insistir en cualquier otro tipo de sueño!, porque sintieron que había un tope, que ya no pueden aspirar a más. Por eso creo que es tan valiosa esta comunidad de Portas, porque son jóvenes, están enfrentando un proceso difícil, cuando tienen mil opciones mucho más fáciles que entrar a estudiar, por eso me enamore completamente del concepto de Portas.
Tras pasar varios años ejerciendo como Ingeniero Comercial, Valeria hoy se dedica a realizar shows educativos para niños, principalmente orientados a pensamiento positivo, proactividad y valores de comunidad bajo el nombre de Club de Encantacuentos.
¿Cómo se inicia esta búsqueda?
Yo trabajaba en un banco y ahí fui metiéndome en el área de responsabilidad social y medioambiental, me introduje en más y nuevos temas y ahí fui descubriendo que todo eso se parecía más a mi, me empecé a encantar con que este trabajo, tan ligado a las finanzas, también tuviera una orientación de sentido y poco a poco me fui moviendo hacia otros rubros lejanos a mi profesión y ahora me dedico a educar, para mí Portas fue un peldaño gigante en la dirección adecuada, que era absolutamente diferente al ingeniero comercial gerente de finanzas que fui.
¿Y cómo fue esa primera aproximación con los jóvenes de Portas?
Bueno mi norte principal en las tutorías ha sido básicamente tratar de quitarles el miedo que muchos de ellos le tienen al inglés. Empoderarlos un poco, sacarlos de la idea de que “soy malo o no sirvo para el inglés” y mostrarles las herramientas que necesitan para que puedan aprender, uno de mis propósitos es que no se achiquen ante nada ni nadie y siempre les digo que si están aquí es porque son capaces y sí pueden aprender. Poco a poco he ido conociendo a muchos de los chicos, para mi venir a Portas es una Inyección de felicidad, ya que obviamente son todos esforzados, por eso están aquí, pero además son optimistas, alegres y entusiastas. Para mi venir a hacer clases aquí es lejos la mejor parte de la semana.
¿Cómo crees que los jóvenes valoran esta comunidad?
Aquí es fantástico porque se encuentran con otros jóvenes que enfrentan lo mismo y ven que, aunque muchas veces es muy difícil, si se puede salir adelante, y uno es testigo de eso. Creo que sólo va a creer en ti alguien que haya visto de cerca o haya experimentado el hecho de triunfar ante toda esta adversidad, creer en estos jóvenes, te ayuda a entender que todo es posible, que no es de dónde vienes, ni donde naciste o donde estudiaste, es la calidad de la persona que eres y la cantidad de las veces que te vas a parar cuando te caigas y eso tiene que ver con la fuerza interna de cada uno, y también con las personas que están ahí contigo cuando caes.
Aprendiendo del contacto con los jóvenes
En general los tutores y voluntarios de Fundación Portas, se vinculan con los estudiantes a partir de necesidades específicas, como apoyo académico o talleres de desarrollo de distintos tipos de habilidades. Valeria, sin embargo, construido grandes lazos con muchos de los que han pasado por sus clases: “En lo personal, he visto que cuando uno ya deja de vincularse con gente joven, por el trabajo o cuando uno se vuelve un poco más viejo, olvidas a veces el lado amable de la juventud. Para mí participar en iniciativas como Portas, que te permite vincularte con chicos que a veces tienen historias super adversas, pero que viven su vida desde las ganas de lograr las cosas que quieren, hace que te vuelvas a reencantar con la juventud. Y ellos, que, eso es lo rico de Fundación Portas, que llegas acá y siempre hay una sonrisa. Imagínate el privilegio de llegar a una sala donde los jóvenes vienen por gusto, estando muchas veces en su primer año de universidad, con toda la carga que eso implica y encima toman un optativo de inglés, porque creen que se la pueden, y porque tienen ganas de aprender, en ese sentido, soy la profesora mas feliz del mundo” afirma.
En Fundación Portas creemos que realizar trabajo voluntario tiene que ver con comprender que todos los actores sociales somos responsables y tenemos un rol activo en la construcción de sociedades más justas e inclusivas. ¿Qué es para tí ser voluntario?
Muchos creen que ser solidario o ser voluntario es ayudar a otro cuando tiene un problema, o bien que se trata de donar plata para causas que son super importantes, pero me parece que finalmente todo el mundo está haciendo que el resto haga las cosas por ellos en vez de hacerlas directamente. Yo soy de las que cree que las cosas hay que hacerlas, sobre todo porque el que no hace critica y finalmente no aporta. ¡Hacer! No sólo estar, mirar y criticar. Pienso que si no haces las cosas, no puedes esperar que todos se haga bien, prefiero no criticar a nadie y contribuir directamente en algo, y eso ha sido una bonita sorpresa porque al ir ampliando mis capacidades de hacer he descubierto muchas cosas y he sido muy feliz en ese camino. A veces a uno se le olvida que puede, con gestos muy pequeños, hacer feliz a otra persona, yo pensé que estaba dispuesta a ayudar a alguien un par de horas porque iba a ser entretenido y porque iba a estar aportando, y en el camino me fui dando cuenta de que es mucho más que eso, que se trata de ser partícipe en como tu dices en la creación de una sociedad mejor, donde las personas sientan que si pueden cumplir sus sueños y donde aprendes de las experiencias de los otros de manera horizontal, no soy yo la que les enseña cosas a ellos, también son ellos enseñándome a mí, y en todo ese camino he sido inmensamente feliz” concluye.
Comunicaciones Fundación Portas
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“Para mi Portas fue un peldaño gigante en la dirección adecuada”
Valeria Yazigi es una de las voluntarias que lleva más tiempo dentro de Fundación Portas, organización que acompaña a jóvenes de contextos vulnerables desde que ingresan a la educación superior, hasta que se titulan y encuentran su primer trabajo profesional, principalmente apoyando a los jóvenes haciendo clases y nivelaciones de inglés. Madre de tres hijos, Valeria se refiere a sí misma como una Ingeniero Comercial renegado ya que hoy dedica gran parte de su tiempo a realizar actividades ligadas a la educación.
¿Cómo llegaste a Fundación Portas?
Empecé a venir hace 6 o 7 años, cuando me contaron de qué se trata la fundación y me enamore de su misión. Mi idea era ayudar desde mi disciplina en alguna iniciativa social, ya que creo que de todos los aportes que uno puede hacer, uno de los que produce más transformaciones sociales a largo plazo es por medio de la educación. Fui entonces a conocer Fundación Portas y en eso apareció alguien que justo necesitaba nivelar inglés y yo me ofrecí inmediatamente a hacer esas clases.
Decidí orientarme más a eso pensando en los chiquillos de acá, porque éstos chicos son muy especiales, cada uno de ellos ha hecho un esfuerzo demasiado grande para estar ahí, estudiando en la educación superior y pensar que todo ese esfuerzo, de años, puede desaparecer por diferentes motivos es muy fuerte (…) pensar que ese chico trabajó durante quizás cuántos años para llegar hasta acá y que en uno o dos años ya esté afuera, ¡es muy poco probable que alguien que ha vivido eso vuelva a insistir en cualquier otro tipo de sueño!, porque sintieron que había un tope, que ya no pueden aspirar a más. Por eso creo que es tan valiosa esta comunidad de Portas, porque son jóvenes, están enfrentando un proceso difícil, cuando tienen mil opciones mucho más fáciles que entrar a estudiar, por eso me enamore completamente del concepto de Portas.
Tras pasar varios años ejerciendo como Ingeniero Comercial, Valeria hoy se dedica a realizar shows educativos para niños, principalmente orientados a pensamiento positivo, proactividad y valores de comunidad bajo el nombre de Club de Encantacuentos.
¿Cómo se inicia esta búsqueda?
Yo trabajaba en un banco y ahí fui metiéndome en el área de responsabilidad social y medioambiental, me introduje en más y nuevos temas y ahí fui descubriendo que todo eso se parecía más a mi, me empecé a encantar con que este trabajo, tan ligado a las finanzas, también tuviera una orientación de sentido y poco a poco me fui moviendo hacia otros rubros lejanos a mi profesión y ahora me dedico a educar, para mí Portas fue un peldaño gigante en la dirección adecuada, que era absolutamente diferente al ingeniero comercial gerente de finanzas que fui.
¿Y cómo fue esa primera aproximación con los jóvenes de Portas?
Bueno mi norte principal en las tutorías ha sido básicamente tratar de quitarles el miedo que muchos de ellos le tienen al inglés. Empoderarlos un poco, sacarlos de la idea de que “soy malo o no sirvo para el inglés” y mostrarles las herramientas que necesitan para que puedan aprender, uno de mis propósitos es que no se achiquen ante nada ni nadie y siempre les digo que si están aquí es porque son capaces y sí pueden aprender. Poco a poco he ido conociendo a muchos de los chicos, para mi venir a Portas es una Inyección de felicidad, ya que obviamente son todos esforzados, por eso están aquí, pero además son optimistas, alegres y entusiastas. Para mi venir a hacer clases aquí es lejos la mejor parte de la semana.
¿Cómo crees que los jóvenes valoran esta comunidad?
Aquí es fantástico porque se encuentran con otros jóvenes que enfrentan lo mismo y ven que, aunque muchas veces es muy difícil, si se puede salir adelante, y uno es testigo de eso. Creo que sólo va a creer en ti alguien que haya visto de cerca o haya experimentado el hecho de triunfar ante toda esta adversidad, creer en estos jóvenes, te ayuda a entender que todo es posible, que no es de dónde vienes, ni donde naciste o donde estudiaste, es la calidad de la persona que eres y la cantidad de las veces que te vas a parar cuando te caigas y eso tiene que ver con la fuerza interna de cada uno, y también con las personas que están ahí contigo cuando caes.
Aprendiendo del contacto con los jóvenes
En general los tutores y voluntarios de Fundación Portas, se vinculan con los estudiantes a partir de necesidades específicas, como apoyo académico o talleres de desarrollo de distintos tipos de habilidades. Valeria, sin embargo, construido grandes lazos con muchos de los que han pasado por sus clases: “En lo personal, he visto que cuando uno ya deja de vincularse con gente joven, por el trabajo o cuando uno se vuelve un poco más viejo, olvidas a veces el lado amable de la juventud. Para mí participar en iniciativas como Portas, que te permite vincularte con chicos que a veces tienen historias super adversas, pero que viven su vida desde las ganas de lograr las cosas que quieren, hace que te vuelvas a reencantar con la juventud. Y ellos, que, eso es lo rico de Fundación Portas, que llegas acá y siempre hay una sonrisa. Imagínate el privilegio de llegar a una sala donde los jóvenes vienen por gusto, estando muchas veces en su primer año de universidad, con toda la carga que eso implica y encima toman un optativo de inglés, porque creen que se la pueden, y porque tienen ganas de aprender, en ese sentido, soy la profesora mas feliz del mundo” afirma.
En Fundación Portas creemos que realizar trabajo voluntario tiene que ver con comprender que todos los actores sociales somos responsables y tenemos un rol activo en la construcción de sociedades más justas e inclusivas. ¿Qué es para tí ser voluntario?
Muchos creen que ser solidario o ser voluntario es ayudar a otro cuando tiene un problema, o bien que se trata de donar plata para causas que son super importantes, pero me parece que finalmente todo el mundo está haciendo que el resto haga las cosas por ellos en vez de hacerlas directamente. Yo soy de las que cree que las cosas hay que hacerlas, sobre todo porque el que no hace critica y finalmente no aporta. ¡Hacer! No sólo estar, mirar y criticar. Pienso que si no haces las cosas, no puedes esperar que todos se haga bien, prefiero no criticar a nadie y contribuir directamente en algo, y eso ha sido una bonita sorpresa porque al ir ampliando mis capacidades de hacer he descubierto muchas cosas y he sido muy feliz en ese camino. A veces a uno se le olvida que puede, con gestos muy pequeños, hacer feliz a otra persona, yo pensé que estaba dispuesta a ayudar a alguien un par de horas porque iba a ser entretenido y porque iba a estar aportando, y en el camino me fui dando cuenta de que es mucho más que eso, que se trata de ser partícipe en como tu dices en la creación de una sociedad mejor, donde las personas sientan que si pueden cumplir sus sueños y donde aprendes de las experiencias de los otros de manera horizontal, no soy yo la que les enseña cosas a ellos, también son ellos enseñándome a mí, y en todo ese camino he sido inmensamente feliz” concluye.
Comunicaciones Fundación Portas



